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La contaminación que se celebra

David Guerrero Ramírez

18 de febrero, 2026


En México, las celebraciones a lo largo del año, y de manera intensa durante el periodo decembrino, se caracterizan por una profunda tradición cultural. Festividades como el Día de muertos en noviembre, las Fiestas Patrias en septiembre, las celebraciones religiosas, las posadas, la Navidad y el Año Nuevo se han asociado socialmente como un elemento central de la celebración, con la alegría, la identidad nacional y la devoción religiosa. Sin embargo el empleo de los fuegos artificiales en dichas fechas no se limita a eventos oficiales o espectáculos organizados, sino que se extiende al ámbito doméstico y comunitario, donde su uso ocurre de manera simultánea y desregulada en colonias, pueblos y zonas urbanas y rurales, provocando que, en fechas específicas, se registren detonaciones masivas en lapsos cortos de tiempo, especialmente durante la noche y la madrugada (1).
 
Durante el mes de diciembre y los primeros días de enero, las condiciones meteorológicas suelen favorecer la acumulación de contaminantes en la atmósfera, debido a fenómenos como la inversión térmica; proceso en el que una capa de aire caliente se sitúa sobre el aire frío cercano a la superficie, impidiendo su ascenso y por tanto, la dispersión de contaminantes; y la baja dispersión del aire. En este contexto, el uso excesivo y continuo de los fuegos artificiales se convierte en un factor adicional que agrava la calidad del aire, elevando de forma abrupta las concentraciones de partículas finas y otros contaminantes, además de contribuir a la generación de residuos sólidos derivados de los artefactos detonados que se depositan en calles, cuerpos de agua y suelos, incrementando la carga ambiental posterior a las celebraciones (2).

Composición de los fuegos artificiales y contaminación

Los fuegos artificiales están compuestos por una mezcla de productos químicos diseñados para producir efectos visuales y sonoros; durante su detonación, liberan una mezcla compleja de contaminantes, entre los que se incluyen metales como: sodio, cobre, estroncio, litio, antimonio, magnesio, aluminio y bario. Estas emisiones contribuyen a la formación de material particulado, entendiéndose como un conjunto de partículas sólidas y líquidas suspendidas en el aire que pueden variar en tamaño, origen y composición química. Estas partículas pueden estar formadas por polvo, hollín, compuestos orgánicos, metales pesados y sales inorgánicas, entre otros componentes, lo que implica que su estructura y toxicidad pueden diferir dependiendo de la fuente emisora y de las reacciones fisicoquímicas que ocurren en la atmósfera tras su liberación. Una vez emitidos, estos contaminantes permanecen suspendidos en el aire o se depositan en suelos y cuerpos de agua, prolongando su impacto más allá del momento de la celebración (3).

Las partículas PM 2.5, material particulado con un diámetro aerodinámico igual o menor a 2.5 micrómetros, son lo suficientemente pequeñas para penetrar profundamente en las vías respiratorias. Son especialmente peligrosas debido a que incrementan el riesgo de infarto agudo al miocardio, arritmias, accidentes cerebrovasculares y elevación de la presión arterial. Además la exposición prolongada a concentraciones elevada se asocia con un mayor riesgo de cáncer de pulmón, diabetes tipo 2 y mortalidad prematura. Estos efectos son más severos en grupos vulnerables como personas adultas mayores, mujeres embarazadas, personas con enfermedades crónicas y población infantil, cuyos sistemas respiratorios aún se encuentran en desarrollo (4).

La celebración con fuegos artificiales durante la noche del sábado y la madrugada del domingo de enero del 2026 provocó un alza en la presencia de contaminantes atmosféricos en el Valle de México. De acuerdo con información de la Secretaría del Medio Ambiente, la concentración de partículas finas PM 2.5 alcanzó un nivel de 103.6 µg/m³, cifra que rebasa los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud para 24 horas (15 µg/m³). Derivado de esto se activó la Fase 1 de Contingencia Ambiental en diversas alcaldías de la Ciudad de México y municipios del Estado de México durante esas fechas (4,5).

Datos históricos de monitoreo de la calidad del aire muestran que los días 25 de diciembre y 1 de enero registran niveles extremadamente altos de PM 2.5, asociados principalmente al uso masivo de fuegos artificiales. Aunque las detonaciones suelen concentrarse alrededor de la medianoche, las mayores concentraciones de contaminantes se observan entre la 1:00 y las 5:00 de la madrugada, cuando las condiciones atmosféricas dificultan la dispersión de contaminantes (6).

Cabe resaltar que la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México, en su artículo 28, fracción VII, establece como infracción contra la seguridad ciudadana el detonar o encender cohetes, juegos pirotécnicos, las cuales pueden consistir en multas que van de 11 a 40 Unidades de Medida (multa puede ser de los $1,244.54 pesos hasta los $4,525.60 pesos), arresto de 13 a 24 horas o la realización de trabajo comunitario de 12 a 18 horas (7).

Generación de residuos sólidos

Además de la contaminación del aire, los fuegos artificiales dejan una huella ambiental persistente en forma de residuos sólidos. Tras las detonaciones, calles, azoteas, parques y cuerpos de agua quedan cubiertos por restos de cartón, papel, plásticos, envolturas metálicas, mechas y fragmentos no detonados, los cuales rara vez son recolectados de manera completa.

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Foto de Enrique Burgos, 1 de enero de 2024

Adicionalmente, una proporción importante de estos desechos corresponde a plásticos y materiales no biodegradables. Cuando no se recolectan adecuadamente, estos fragmentos pueden ser transportados por el viento o el escurrimiento superficial, integrándose eventualmente, a la problemática de los microplásticos (8).

 

Salud animal

Desde una perspectiva de salud animal, la contaminación sonora generada por los fuegos artificiales constituye uno de los impactos más inmediatos, generalizados y a menudo subestimados del uso de fuegos artificiales. Las detonaciones de los fuegos artificiales pueden alcanzar niveles de sonido superiores a 140–160 decibeles, repercutiendo a las mascotas de sitios urbanos y rurales, como a los perros y gatos. La exposición repentina a estos sonidos extremos provoca respuestas agudas de estrés, miedo y pánico, debido a que su sistema auditivo es considerablemente más sensible que el humano. El estrés de los animales afectados puede ocasionar crisis cardiovasculares, convulsiones o incluso la muerte, particularmente en animales geriátricos o con enfermedades previas (9).

En cuanto a la fauna silvestre, la contaminación sonora y lumínica tiene efectos aún más profundos y menos visibles. Las explosiones alteran de manera abrupta los paisajes sonoros naturales, interfiriendo con funciones biológicas clave como la comunicación, la orientación, la búsqueda de alimento y la reproducción de aves, murciélagos y otros vertebrados, ya que pueden abandonar nidos o refugios, o incluso sufrir colisiones al volar desorientados (10).

Por otro lado, cuando hay detonaciones cerca de cuerpos de agua,  compuestos como el perclorato de sodio puede incrementar hasta mil veces los niveles normales de esta sustancia en el entorno acuático. Esta contaminación afecta de manera directa a los microorganismos acuáticos, altera las cadenas tróficas y puede provocar daños en la fauna, incluyendo peces e invertebrados, comprometiendo la salud de los ecosistemas y la calidad del agua (11,12).
 

Normalización social y responsabilidad colectiva

La normalización social del uso de fuegos artificiales ha contribuido a que sus impactos ambientales y sanitarios permanezcan en gran medida invisibilizados o minimizados, al ser percibidos como un componente inherente de las celebración mexicanas. La contaminación del aire, la contaminación sonora y lumínica, los residuos sólidos y el daño al bienestar animal suelen considerarse efectos colaterales inevitables, cuando en realidad responden a decisiones culturales y de consumo que pueden transformarse.

 

Analizar estas celebraciones desde un enfoque de salud pública y justicia ambiental permite visibilizar cómo los costos ambientales y sanitarios derivados del uso de pirotecnia no se distribuyen de manera equitativa, afectando con mayor intensidad a grupos vulnerables como niñas y niños, personas adultas mayores, individuos con enfermedades respiratorias o cardiovasculares, así como a comunidades con menor acceso a servicios de salud y entornos ambientalmente seguros. Asimismo, es necesario cuestionar la sostenibilidad de prácticas que priorizan el espectáculo y la tradición por encima del bienestar colectivo, evidenciando la necesidad de incorporar criterios de responsabilidad social y ambiental en las formas de celebración.

Desde esta perspectiva, se abre la posibilidad de replantear las prácticas festivas mediante la promoción de alternativas culturalmente pertinentes que reduzcan la emisión de contaminantes atmosféricos, el ruido y la generación de residuos, sin perder el valor simbólico y comunitario de las festividades. La transición hacia modelos de celebración más sostenibles no implica la eliminación de las tradiciones, sino su adaptación hacia esquemas compatibles con la protección de la salud humana, el bienestar animal y la integridad de los ecosistemas, fortaleciendo así una cultura de corresponsabilidad ambiental.

Bibliografía

  1. Garrido-Vargas GI. Contribuciones desde Coatepec. 2015 [citado el 28 de enero de 2026];17–39. Disponible en: https://www.redalyc.org/pdf/281/28128741007.pdf

  2. Dirección de Monitoreo Atmosférico [Internet]. Gob.mx. [citado el 28 de enero de 2026]. Disponible en: https://www.aire.cdmx.gob.mx/default.php?opc=YaBgcpKk&nota=Ymg

  3. Salvador C. Riesgos para la salud por contaminación del aire de pirotecnia en la CDMX ¿quiénes son los más afectados? [Internet]. infobae. 2025 [cited 2026 Jan 23]. Available from: https://www.infobae.com/mexico/2025/12/26/riesgos-para-la-salud-por-contaminacion-del-aire-de-pirotecnia-en-la-cdmx-quienes-son-los-mas-afectados/

  4. World Health Organization. WHO Global Air Quality Guidelines. Geneva Who; 2021.

  5. Medio del. Sedema invita a no usar pirotecnia en fiestas decembrinas [Internet]. Secretaría del Medio Ambiente. 2025 [cited 2026 Jan 23]. Available from: https://www.sedema.cdmx.gob.mx/comunicacion/nota/sedema-invita-no-usar-pirotecnia-en-fiestas-decembrinas

  6. Riesgos de la pirotecnia: consecuencias para personas, animales y medio ambiente - Greenpeace México [Internet]. Greenpeace México. [citado el 26 de enero de 2026]. Disponible en: https://www.greenpeace.org/mexico/blog/61955/pirotecnia-consecuencias/?utm

  7. Suprema Corte de Justicia de la Nación [Internet]. Scjn.gob.mx. 2025 [cited 2026 Jan 23]. Available from: https://legislacion.scjn.gob.mx/Buscador/Paginas/wfArticuladoFast.aspx?q=b/EcoMjefuFeB6DOaNOimOiVpjijop6tP366uSbBwqezW66OSFVuKBUDKqd5Ijxq/fjfxluYkRVHZx7SjJn8HA==

  8. Ciencia y Salud. Revista ESPM [Internet]. Espm.mx. [citado el 26 de enero de 2026]. Disponible en: https://revista.espm.mx/nota-comemos-bebemos-y-respiramos-plastico-pongamos-un-freno-al-circulo-toxico-76

  9. Cuevas DSM. Fiestas y pirotecnia: cuál es el impacto ambiental y las consecuencias para la salud auditiva [Internet]. infobae. 2025 [citado el 27 de enero de 2026]. Disponible en: https://www.infobae.com/salud/2025/12/14/fiestas-y-pirotecnia-cual-es-el-impacto-ambiental-y-las-consecuencias-para-la-salud-auditiva/?utm_source

  10. Admin JPL. Fuegos artificiales y luces de bengala: la química de los fuegos artificiales y los colores de la pirotecnia - Información sobre la seguridad química [Internet]. Chemical Safety Facts. 2023. Available from: https://es.chemicalsafetyfacts.org/health-and-safety/the-bright-history-of-chemistry-and-fireworks/

  11. Steinmaus CM. Perchlorate in water supplies: Sources, exposures, and health effects. Curr Environ Health Rep [Internet]. 2016;3(2):136–43. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1007/s40572-016-0087-y

  12. Perchlorate TFS. Technical Fact Sheet – Perchlorate [Internet]. Epa.gov. [citado el 26 de enero de 2026]. Disponible en: https://19january2017snapshot.epa.gov/sites/production/files/2014-03/documents/ffrrofactsheet_contaminant_perchlorate_january2014_final.pdf

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