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DE LA EVIDENCIA A LA POLÍTICA: CÓMO LAS NUEVAS GUÍAS ALIMENTARIAS MEXICANAS INTEGRAN SALUD, MEDIO AMBIENTE Y CULTURA

Con la Dra. Mishel Unar Munguía

Escrito por Eduardo Rojas Prado

31 de mayo, 2026

¿Alguna vez te has preguntado cómo la alimentación que elegimos afecta no solo nuestra salud, sino también el medio ambiente?...

En el contexto actual, la actualización de las Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles para la Población Mexicana marca un cambio significativo en la forma en que se aborda la nutrición pública. Estas guías no solo promueven dietas más saludables, sino también responsables con el planeta y culturalmente pertinentes. Desde 2015, las guías alimentarias mexicanas estaban basadas en recomendaciones tradicionales, pero la realidad ha cambiado: la transición nutricional, el impacto ambiental de los sistemas alimentarios y la prevalencia de problemas como obesidad y enfermedades crónicas exigen un enfoque reformulado. La creciente evidencia muestra que los sistemas alimentarios actuales fallan en nutrir adecuadamente a toda la población y generan un impacto ambiental considerable.

Uno de los aspectos innovadores de estas guías es la incorporación de consideraciones ambientales, abordando cómo la producción de alimentos contribuye a la huella hídrica, de carbono y al uso de suelo. Se analizaron más de 150 alimentos, usando datos específicos de México, para estimar cómo los cambios en el consumo pueden reducir el impacto ambiental. Por ejemplo, se documentó que la carne de res emite 61 kg de CO2 por kilogramo y requiere más de 20,000 litros de agua, en contraste con las verduras, que emiten solo medio kilogramo de CO2 y utilizan menos de 700 litros de agua. Estas diferencias resaltan cómo reducir el consumo de carnes rojas puede tener beneficios ambientales sustanciales, además de mejorar la salud.

Además, las guías muestran que seguir sus recomendaciones puede reducir hasta un 30-35% el uso de suelo y las emisiones de gases de efecto invernadero, y también disminuir el costo de la dieta en promedio un 21%, haciendo que las dietas sostenibles sean más accesibles. Estas recomendaciones están diseñadas para ser coherentes con principios de justicia social, derechos humanos y respeto cultural, promoviendo un sistema alimentario más justo y respetuoso con el medio ambiente.

Las principales recomendaciones incluyen:

  1. Lactancia materna exclusiva los primeros seis meses y continuar hasta los dos años o más, reconociendo a la lactancia como parte esencial del sistema alimentario.

  2. Consumir más verduras y frutas de temporada, preferiblemente locales, reduciendo así el impacto ambiental y favoreciendo la economía local.

  3. Aumentar el consumo de leguminosas como frijoles, lentejas y habas, para mejorar la nutrición y reducir la dependencia de carnes, que tienen un alto impacto ambiental.

  4. Elegir cereales integrales, como tortillas de maíz, avena y arroz integral, en lugar de refinados.

  5. Reducir la ingesta de carnes rojas y procesadas, sustituyéndolas por huevos, pollo, pescado y opciones de origen vegetal como legumbres.

  6. Evitar ultraprocesados, alimentos con sellos de advertencia, que contribuyen a enfermedades y a la contaminación ambiental.

  7. Tomar agua natural en lugar de bebidas azucaradas y moderar el consumo de alcohol.

  8. Incrementar la actividad física, mediante actividades como caminar, correr, bailar o practicar deportes.

  9. Disfrutar y participar en la planeación de las comidas con la familia, para reducir el desperdicio alimentario.

  10. Fomentar una cultura de alimentación consciente, que respete las tradiciones y la diversidad cultural.

 

¿Cómo se diseñaron estas guías?

La actualización se realizó mediante un proceso riguroso que involucró a expertos, instituciones y sociedad civil. Desde 2020, se realizaron análisis de la situación nutricional, evaluación de impacto ambiental y consulta con grupos poblacionales. La metodología consideró:

  • Datos de encuestas nacionales y regionales.

  • Análisis de impacto de diferentes dietas, incluyendo la propuesta de la dieta planetaria de EAT-Lancet.

  • Participación de comités multisectoriales libres de conflicto de interés, integrados por expertos nacionales e internacionales.

  • Validación de recomendaciones mediante grupos focales en la población.

 

Este enfoque asegura que las guías sean basadas en evidencia científica, equilibradas, culturalmente pertinentes y viables económicamente. Seguir las recomendaciones puede llevar a:

  • Reducir el uso de suelo en un 30-35%, particularmente en áreas urbanas.

  • Disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 34-43%, ayudando a mitigar el cambio climático.

  • Ahorro en costos de la dieta diaria en aproximadamente un 21%, favoreciendo el acceso a una alimentación saludable.

  • Mejoras en la salud pública, reduciendo casos de obesidad, diabetes y cáncer relacionados con dietas poco saludables.

 

Para adoptar estos cambios, la clave es la educación, la política pública apropiada y la participación comunitaria. Es fundamental modificar no solo los hábitos individuales, sino también los entornos sociales, culturales y económicos que influyen en la alimentación. Lo que comemos trasciende nuestra salud personal; también impacta en el bienestar del planeta y en la cultura de nuestras comunidades. Tomar decisiones informadas y sostenibles contribuye a un futuro donde la alimentación sea un acto consciente, justo y saludable.

Al adoptar las Nuevas Guías Alimentarias, no solo elegimos una mejor salud para todas las personas, sino que también asumimos una postura activa en la protección de nuestro planeta y en el respeto por las ricas tradiciones culturales de nuestras comunidades. Es un llamado a la acción para cada persona, para transformar las mesas en espacios de cambio positivo, donde cada elección alimentaria se convierta en un acto de cuidado hacia el entorno y hacia las generaciones futuras.

¡Únete a este movimiento y sé parte del cambio que el mundo necesita!

Episodio disponible en:

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MSc. Toxicólogo Eduardo Rojas-Prado

Departamento de Toxicología, Cinvestav

hinrojas14@gmail.com

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